Las familias ya no son lo mismo, ya
cada quien come en su habitación escuchando su música, hablando con sus amigos,
dedicando tiempo a quienes tal vez les darán la espalada en el momento en el
que se encuentren en problemas. Por eso, yo invito a que todos amen a sus
familias, a sus parientes, dedíquenles tiempo, quiéranlos, pero lo más
importante, desconectasen para que se conecten con sus vidas, una vida pasa sin
darnos cuenta y no podemos desperdiciarlas tan bobamente chateando o perdiendo
el tiempo en cosas que tal vez jamás nos devuelvan los tan hermosos recuerdos
que nos da la familia y el calor del hogar.
los smartphones los que separan a la familia, pero en otra época era la
televisión encendida a la hora de la cena o los adultos leyendo el
diario e ignorando los llamados de atención de los chicos, con lo cual,
hay que reflexionar acerca de que ninguno de estos dispositivos es malo
en sí mismo sino que depende del uso que se haga de los mismos, de los
límites que los adultos pongan estableciendo horarios y situaciones en
los que se pueden usar o no y del cuidado que se tenga de preservar los
espacios de encuentro, vínculo y comunicación familiar.
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